Santuario y Plaza de Nuestra Señora de Las Virtudes

Santa Cruz de Mudela

El estado actual del Santuario de Nuestra Señora de las Virtudes es fruto de varias intervenciones, como evidencian ya sus desproporcionadas dimensiones: 38 x 7 m.

Al exterior se muestra como un edificio de líneas sobrias, que apenas deja entrever la riqueza que encierra en su interior. La mayor parte de la fábrica está realizada en mampostería, apareciendo el ladrillo sólo como refuerzo de los ángulos del presbiterio y de los vanos. No obstante, las múltiples capas de cal disimulan la fábrica original.

En la fachada meridional se abre una puerta de madera bajo arco de medio punto, con jambas y dovelas de ladrillo. La Puerta de Poniente, muy similar, cuenta con una pequeña imposta y alfiz. La fachada queda rematada por una espadaña en ladrillo con arco de medio punto, en el que se aloja la campana, culminada con un frontón triangular. Las fachadas septentrional y oriental cuentan con pequeñas puertas adinteladas de acceso a la parte baja del cabecero.

La cubierta de la nave es a dos aguas con teja árabe. Sobre la línea de cubierta se levanta la obra del presbiterio -un gran cimborrio cuadrangular-, en la que se alternan la mampostería y el ladrillo -éste en verdugadas y en los ángulos-, con pequeños vanos cuadrados y cubierto por un tejado a cuatro aguas rematado por un chapitel con planchas de pizarra en forma de aguja. En su lado sur se abre una ventana rectangular bajo voladizo de teja y rejería de forja, que ilumina el interior de la Capilla Mayor.

En el interior se aprecian mejor las distintas fases constructivas. Así, un primer momento se remonta, al menos, al siglo XIV-XV. A esta etapa corresponde la nave, de planta rectangular, cubierta con armadura de madera de tradición mudéjar de par y nudillo.
En 1711, a partir del proyecto de Fray Francisco de San José, se levantó una gran cúpula sobre el presbiterio. Está formada por un cubo que sustenta una cúpula con linterna sobre pechinas.
A los pies de la nave se encuentra una pila bautismal de rasgos bizantinos, muy tosca, que podría ser indicio de un poblamiento anterior a la Edad Media en la zona.
Pero, sin duda, el elemento que más interés despierta en el visitante son las pinturas que decoran la Capilla Mayor, el Camarín de la Virgen y la escalera de acceso a éste.

El Camarín fue pintado en 1699. Se accede a él a través de una escalera bajo bóveda de cañón con arcos fajones y lunetas. Las paredes y el techo están decorados siguiendo un programa iconográfico iniciático. En el Camarín, de planta rectangular, pequeñas dimensiones y cubierto con bóveda fajada, los frescos tienen una cierta influencia en su composición de las pinturas del Palacio de Viso del Marqués, si bien ya evidencian un estilo barroco. Entre bellas arquitecturas fingidas -arquería sustentada por columnas- se representan las virtudes teologales.

La Plaza de Toros, construida en 1641, está considerada la más antigua de España. Adosada a la parte meridional de la Ermita, su planta es cuadrangular. Esta excepcional configuración parece obedecer a que en origen pudo formar parte de un acuartelamiento militar, o bien un cortijo.

El acceso principal a la plaza se realiza por el lado este, a través de una gran portada abierta bajo arco de medio punto, inserto entre elevadas pilastras, entablamento liso y cornisa. Las jambas, pilastras y dovelas están conformadas por sillares de piedra bien labrados.

El ala norte, adosada a los muros de la Ermita, está integrado por una galería porticada con suelo empedrado, en la que se alternan columnas de piedra y pies derechos con zapata en madera, muchos de los cuales, para salvar el desnivel, reposan en fragmentos de columnas reutilizadas, posiblemente romanas. Por encima de esta galería otro corredor se levanta, también sobre pies derechos. La cubierta es de teja árabe sobre armazón de madera. Cuenta asimismo con una balaustrada de este mismo material en la parte noroeste. El resto queda cerrado por una baranda de hierro. Ambas galerías quedan divididas en dos por la puerta de acceso a la Ermita.
Los otros tres lados poseen un graderío con recios sillares de piedra y un corredor sobre pies derechos de madera y baranda de hierro. En el lado de Poniente, en la esquina más próxima a la Ermita, se levanta, integrada en el graderío pero con mayor altura, la Casa de la Cofradía, con puerta enmarcada por dintel y jambas de sillares sobre la que se lee la inscripción “Año 1641”. Todo el conjunto está cubierto a un agua con teja árabe.
Al exterior, los muros meridional y oriental, construidos con mampostería, cuentan con potentes contrafuertes.