Palacio del Marqués de Santa Cruz
Viso del Marqués
La construcción de esta casa señorial se inició en 1562 conforme al modelo de la arquitectura palaciega genovesa de la segunda mitad del siglo XVI, por deseo de D. Álvaro de Bazán “El Mozo”, primer Marqués de Santa Cruz.
Su relevancia radica principalmente en el conjunto pictórico que encierra en su interior. Para Clementina Díez de Baldeón, el Palacio es un exponente de la arquitectura renacentista albertiana, alejada de la vida cortesana y próxima a la vida bucólica.
El exterior se presenta como un conjunto pesado, de planta casi cuadrangular, rematado por cuatro torreones en las esquinas hoy rebajados e igualados a la cubierta tras los desperfectos sufridos en 1755 por el Terremoto de Lisboa. El Marqués pretendía con esta fachada, dentro de la austeridad manierista, manifestar su magnificencia ante sus súbditos e imprimir el sello de autoridad feudal a modo de fortificación.
Al edificio se accede por la fachada sur, donde se abre una puerta bajo arco de medio punto enmarcado por dos columnas dóricas, sobre las que se apoya un balcón con balaustrada. Por encima de éste se sitúan el escudo de armas de la familia y un frontón triangular a modo de remate.
Una vez atravesada la puerta principal se entra a un amplio vestíbulo bajo bóveda decorada, que da acceso al patio. Éste actúa como distribuidor a las diferentes estancias a través de una galería levantada sobre pilares en los que arrancan arcos de medio punto.
La estancia más importante es el Salón del Honor, con el balcón abierto a la fachada principal. Carece de pinturas en el techo -perdidas tras el terremoto de Lisboa-, pero tiene dos magníficas chimeneas de mármol.
En sus frescos predominan lo decorativo y lo monumental. Son narrativos. La temática alterna la mitología y las historias de héroes y semidioses romanos con las victorias navales más importantes de Don Álvaro, además de la iconografía del Marqués y su familia. Todo ello con el objetivo de exaltar la figura de su promotor y la virtud del guerrero humanista.
Cuenta el Palacio también con un amplio jardín, si bien éste fue proyectado a mediados del presente siglo, aprovechando un antiguo corralón con cuadras. Consta de dos grandes macizos de verde separados por un paso central flanqueado de cipreses, a cuyo fondo hay una gran pajarera. Antes de llegar a ésta, vemos dos bancos adornados con azulejos de Talavera, con representación de soldados de Los Tercios.
A ambos lados de la puerta de salida al jardín, en grandes hornacinas, están las esculturas orantes de Don Alonso de Bazán, hermano de Don Álvaro, y su mujer, Doña María de Figueroa. Proceden del desaparecido Convento de monjas franciscanas situado en El Pradillo, del cual fueron benefactores. Son obra de Antonio Riera.
Bibliografía
- Las fotos de esta web han sido extraídas de https://los23delcampodemontiel.com/Visodelmarques/









