Iglesia Parroquial de Santiago “El Mayor”

Torrenueva

Se trata del edificio señero del Patrimonio monumental de Torrenueva. Es un magnífico ejemplo de la arquitectura religiosa dentro del ámbito provincial. Su construcción parece ser que empezó hacia el año 1450, según consta en la grabación de una de las piedras de su fábrica, terminándose de construir en el año 1550.

Es del tipo de las llamadas " exentas ", que no están unidas a otras edificaciones. Construida de fábrica sencilla, realizada a "cal y canto ", - mampostería- y con sillares en las esquinas para reforzarlas. Se utilizó el ladrillo en la arquería que corona el edificio. Por la época de su construcción puede considerarse que se sitúa a caballo entre el Gótico Tardío y los principios del Renacimiento, con algunos aportes mudéjares, como es el caso de la arquería. Al exterior se abren dos puertas: una, al Norte, y la principal, al Sur, en la Plaza Mayor. También tenía otras dos puertas pequeñas: una que daba acceso a la capilla de la Virgen de Gracia y otra se localizaba debajo del coro. Es la llamada Puerta de Catecúmenos.

En el interior, la Iglesia se construyó de una sola nave, dividida en cuatro tramos, con un arco transversal que le sirve de apoyo en el primer tramo, cerca de la capilla mayor.
La parte más noble e importante del edificio es el ábside o presbiterio. También se le llama capilla mayor. Estos ábsides adoptan formas diferentes, pudiendo ser semicirculares, triangulares y rectos, generalmente rectangulares. A este tipo pertenece el de Torrenueva.

Los ábsides ocupaban un plano superior, levantándose con gradas de yeso. Acogían en él el altar mayor y el sagrario, que estaba excavado en la pared, pudiendo incorporarse un tabernáculo que se hacía en yeso.
El tabernáculo de Torrenueva estaba elaborado de madera tallada y dorada. A finales del s. XV se le dotó al altar mayor de un retablo, como elemento decorativo. Restos de este retablo, destruido en la Guerra Civil, es una cabeza del titular de la Iglesia, Santiago “El Mayor”, que se encuentra en el Museo Diocesano de Ciudad Real).
La armadura de la iglesia era de madera, " tosca y chilla "- maderos delgados sin labrar- de pino blanco, que se apoyaban en los arcos diafragmas de los ramos, supliendo la función de los tirantes.

Las presiones, tanto de la cubierta como de la bóveda, se contrarrestaban mediante contrafuertes. Los tirantes aún existen en esta iglesia, encima de las bóvedas. Éstas son de crucería -tradición gótica-, de tipo estrellado con nervios finos de piedra unidos por terceletes que forman figuras geométricas de gran variedad, que se complican con combados. Los nervios descansan sobre apoyos a media altura, en ménsulas circulares.
En el primer tramo, donde se sitúa el presbiterio, la bóveda es muy simple. Se destaca en ella la clave central, en la que hay un rosetón calado cuyo centro es ocupado por una paloma, representación de Espíritu Santo. Todos los nervios se apean en ménsulas; una de ellas tiene un escudo con una cruz.

En el segundo tramo se aumentan las claves, ligándose los arcos cruceros y los terceletes para formar un octógono. Estas claves están decoradas con representaciones de animales, plantas y granos.
La bóveda del tercer tramo forma una especie de estrella de cuatro puntas al aumentar y ligar las claves, que son lisas.

El cuarto tramo es el más exuberante. Se encuadra dentro del llamado Estilo Isabel. Está ocupado por el coro y el sotocoro. El primero está sostenido por un arco carpanel, con cartela en la clave, apoyado en pilastras formadas de pilastrillas, y en ménsulas. Los nervios de sus bóvedas rebajadas se entrelazan con combados -convexos y cóncavos- a las claves que están decoradas con cabezas de guerreros, animales, flores y otros motivos. En la clave central hay un escudo con la cruz de Santiago. Sobre el arco carpanel hay una cornisa y friso que está adornado por numerosos arquitos sobre granos. La presencia de capillas era un elemento muy característico de este templo, ya que poseía varias, la mayoría de ellas tenían carácter funerario. De todas las capillas construidas sólo se conserva una, que debe ser la que comenzó el maestro Pedro en el año 1515. Da acceso a ella un gran arco apuntado, doblado, la bóveda es simple, con terceletes y claves adornadas que apoya los nervios sobre ménsulas a mitad del muro. Estas están decoradas con motivos vegetales y escudos.

La capilla bautismal está situada a los pies de la Iglesia, en el último tramo de ésta, próxima a la puerta que da acceso a la escalera de la torre. Estaba separada del resto de ella con una reja. Albergaba la pila bautismal y una pequeña alacena, donde se guardaban con llave los santos óleos y el crisma. La pila bautismal que se conserva es de una pieza, de piedra de granito, semiesférica, adornada con gallones y cordón franciscano. Se cubría con una tapadera de madera.

La torre del campanario está levantada a los pies, en el centro, unida al coro y compartiendo la misma escalera, que es del tipo llamado de caracol. Es un robusto prisma de piedra rústica, rematado por un cuerpo de sillares donde están instaladas las campanas, en número de cuatro. Su chapitel original era una aguda flecha piramidal.

Pasando el tiempo empezaron a colocarse relojes en los campanarios, sustituyendo a los antiguos relojes de sol que estaban colocados en las paredes de algunas iglesias. Aún puede verse este reloj en la iglesia de Torrenueva.
En todas las iglesias del Campo de Montiel se hicieron puertas, -pórticos- normalmente de piedra, que estaban protegidos con portales o balconcillos. Estas puertas eran muy modestas, generalmente ubicadas en el lado Norte. Después se construyeron otras extraordinariamente ricas. como la de Villahermosa.

La portada de la fachada Norte es clásica, Estilo Plateresco - renacentista-. Está formada por dos columnas jónicas de fuste liso que sostienen un entablamento rematado con candeleros. El arco de medio punto tiene casetones en las dovelas y medallones en las enjutas. Está muy deteriorada.

La portada Sur es la portada principal, está situada al Mediodía. Comenzó su construcción en el año 1525 y se terminó en el 1535. Es de Estilo Plateresco -Isabelino renacentista-, enmarcada en pilastrillas rematadas en agujas, influencia del Gótico Tardío, como el resto de la fábrica. Está formada por un arco escárzalo bordeado con crestería de filigrana calada, y tres arcos ojivales abocinados, apeados en columnillas. Entre sus arquivoltas hay numerosas cabezas de ángeles, veneras y cardinas. En el tímpano hay una hornacina clásica, con fondo avenerado, en la que campea una imagen en relieve de Santiago Matamoros. A ambos lados unas grandes eses. En el frontón se encuentran dos medallones con las posibles efigies del emperador Carlos y la emperatriz Isabel, y en un arco conopial la imagen del Papa reinante, tocado de tiara, con la bola del mundo y en actitud de bendecir. Por el arco conopial, rematado con un gran florón, suben amorcillos o animales fantásticos, faunos y grifos. En la parte alta existe gran cantidad de filacterías coronadas por cabezas.

El pórtico se remata con friso, con alto relieves de cabezas y formas vegetales -hoy apenas existen-, que se continúa con una cornisa. Sobre ésta había un balcón. La parte baja la recorre un banco o zócalo, muy deteriorado.
Este pórtico se construyó con piedra arenisca sacada de las canteras de Quajaznos, en Infantes, y con el paso del tiempo se ha deteriorado gravemente. No obstante, el conjunto no se ve desmerecido por estos deterioros y erosiones; bien es cierto, que es muy recomendable extremar el celo en la vigilancia y conservación del edificio.