Los castillos
En el Campo de Montiel, los castillos y fortalezas se alzan como testigos milenarios de batallas y leyendas, reflejando la rica herencia que perdura en estas tierras
Castillo de Montizón (Villamanrique)
El Castillo es de propiedad privada; está en uso y parcialmente restaurado. Se puede acceder concertando visita previa. Para llegar a la fortaleza se pueden elegir entre uno de los dos caminos existentes. El primero parte de la carretera que comunica Torre de Juan Abad con Villamanrique; junto al río Guadalén ese camino se dirige al oeste, hasta llegar hasta las mismas puertas de la fortaleza. La segunda ruta posible se inicia en el camino que parte en el p.k. 3 de la carretera que une Torre de Juan Abad con Castellar de Santiago. El castillo se asienta sobre una fortaleza islámica preexistente, de la cual sabemos que fue sometida por los musulmanes cordobeses en 913, en el marco de las revueltas bereberes que se producían en la zona. Tras la victoria cristiana en las Navas de Tolosa en 1212 y la ocupación de Eznavejor al año siguiente, la fortaleza de Montizón fue ocupada y reconstruida en 1243 por la Orden de Santiago, pasando a denominarse Santiago de Montizón o Sant Iagüe. Esta fortaleza se convirtió en la posición más avanzada de la Orden de Santiago en el Campo de Montiel, ante a una posible reacción desde el Sur. Sin embargo, el avance de la Reconquista y la ocupación de la zona de Jaén mermaron el valor militar y estratégico del castillo. La pacificación del territorio posibilitó la creación de la Encomienda de Montizón y animó a la Orden a repoblar su entorno. Así prosperó la puebla de Torre de Juan Abad, donde se habían trasladado los habitantes de Eznavejor, que fue abandonado. Por contra, el intento de poblar Montizón fracasó, a pesar de los métodos represivos empleados por Rodrigo Manrique, Comendador de Castilla, sobre los habitantes de Torre de Juan Abad, a los que obligó a un traslado forzoso hasta la puebla del castillo. En 1467 el Castillo se vio envuelto en las luchas entre Los Manrique y el Condestable Lucas de Iranzo. La fortaleza fue sometida a varios asedios ante la imposibilidad de ser asaltada. El desenlace fue favorable a Los Manrique y el castillo pasó a finales del siglo XV a manos de Jorge Manrique, que había heredado la Encomienda de su padre Rodrigo. Fue entonces cunado el famoso poeta compuso las Coplas a la Muerte de mi Padre en la fortaleza. “Recuerde el alma dormida, avive el seso e despierte contemplando cómo se passa la vida, cómo se viene la muerte tan callando; cuán presto se va el plazer, cómo, después de acordado, da dolor; cómo, a nuestro parescer, cualquiere tiempo passado fue mejor. (…) Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar, qu’es el morir; allí van los señoríos derechos a se acabar e consumir; allí los ríos caudales, allí los otros medianos e más chicos, allegados, son iguales los que viven por sus manos e los ricos (…)”. Este castillo es el único del Campo de Montiel que ha estado habitado hasta el siglo XVIII; desde entonces se utiliza como casa de labor agropecuaria. El Castillo de Montizón aprovecha una hoz del arroyo homónimo y posee defensas naturales en todos sus costados. El paisaje circundante es de gran belleza escénica. Conserva gran parte de los elementos constructivos originales: la puebla, el recinto exterior, el recinto interior y la torre del homenaje.
Torreón de la Higuera (Villamanrique)
El acceso a esta fortificación es libre. Se debe llegar desde Torre de Juan Abad, a través de la carretera CM-3200 en dirección a Castellar de Santiago. A unos 500 m. de la salida del casco urbano encontraremos la Ruta del Quijote, que lleva hasta escasos metros del cerro sobre el cual se levanta el Torreón. Tras la Batalla de las Navas de Tolosa (1212) se configuró la línea defensiva de la Encomienda Santiaguista de Montiel y, dentro de este programa, se construyó la Torre de la Higuera. La Torre de la Higuera mantuvo su función comunicante entre Montizón y Torre de Juan Abad durante todo el periodo medieval, aunque con la desaparición de está última fortaleza, que se integró en lo que hoy es la Iglesia Parroquial de esta villa, la Torre de la Higuera empezó a prestar sus funciones para la vigilancia de los caminos que atravesaban los numerosos ganados existentes en la zona. A fines del siglo XVI se encontraba abandonada y no volvió a ser usada con funciones militares o de guarda, sino como refugio a pastores. Desde Villamanrique tomaremos la carretera CM-3202, para acceder a cinco de las fortificaciones que protegían el Campo de Montiel por el sur: el Torreón de Puebla del Príncipe, el Castillo de Terrinches, el Castillo de Albaladejo, la Torre de los Baños del Santo Cristo y la Alcazaba de Mentesa Oretana (Villanueva de la Fuente).
Torreón de Puebla del Príncipe
Es de propiedad municipal. Se localiza en la zona más antigua del casco urbano, junto a la Iglesia Parroquial. Fue restaurado en 1996 y en la actualidad está convertido en Biblioteca Pública, por lo que su acceso es libre. Para visitarlo se ha de acudir al Ayuntamiento para recoger las llaves de entrada. La fortaleza actual se construyó a fines del siglo XIII o principios del XIV, como demuestran su fábrica ya gótica y sus ángulos redondeados así como el tipo de bóvedas interiores, muy comunes en la Castilla del trescientos. Su época de mayor esplendor coincidió con la segunda mitad del siglo XVI. El 27 de mayo de 1553 esta villa consiguió su independencia de las manos del entonces príncipe Felipe II, cambiando su antigua denominación de Puebla de Montiel por la de Puebla del Príncipe. El torreón cuenta con 100 m² por planta y una terraza vigía. Su misión era la protección de los habitantes de Puebla y del Campo de Montiel, pues formaba parta del conjunto de fortificaciones exteriores para su defensa.
Castillo de Terrinches
El castillo se sitúa en la parte más elevada del casco urbano. Se accede fácilmente siguiendo la señalización, a través de la calle del Castillo. La fortaleza se levanta sobre la parte más alta del pueblo y, además de defender a sus habitantes, ponía en contacto visual las fortificaciones Albaladejo y Puebla del Príncipe. Su localización también le permitió vigilar las tierras del sur y el histórico camino que discurre a sus pies. El estado actual de esta fortaleza es muy diferente del que tuvo en su momento de mayor apogeo. En la Edad Media contaba con una muralla y gran cerca perimetral que hoy ha desaparecido. A la torre del homenaje se accedía por medio de un puente levadizo de madera. El gran torreón del Castillo es una construcción realmente formidable, ya que sus muros cuentan con una anchura de casi cuatro metros en todos sus flancos. Todos los flancos están salpicados por saeteras de palo, mucho más abundantes en el lado Sur. El castillo que hoy vemos es cristiano y las fuentes históricas relatan cómo sufrió varios ataques. En el siglo XIII (1282), durante la discordia de D. Alfonso X “El Sabio” con su hijo D. Sancho pidió aquél auxilio al “Emperador de Marruecos Aben-Juzaf”, el cual “con gran ejército cruzó el Estrecho y llegó”, según dice la Crónica, “el algara de la hueste fasta Terrinchez, faciendo mucha guerra, quemando e estragando cuanto fallaban”. Más tarde, en el siglo XV (1434) “Oyeron decir que de la Sierra de Huéscar habían venido muchos moros…y la gente desta villa por ser pequeña se había recogido en la dicha torre…y el Alcayde Presonera se quería dar, porque los moros pusieron fuego a la torre, y su muger lo impidió, y los moros de se fueron a Almedina, y la torre no se dio”. Con el tiempo el castillo de Terrinches conoció las armas de fuego, algunas de las cuales podrás encontrar reproducidas en su interior. En el siglo XVI la fortaleza fue abandonada, para ser reaprovechada a lo largo de los siglos posteriores para labores agropecuarias o como casa fuerte durante las Guerras Carlistas. En 2003 el Castillo fue adquirido por el Ayuntamiento de Terrinches, que lo ha restaurado para ser convertido en Centro de Interpretación de la Orden de Santiago y el Campo de Montiel. Se puede visitar la fortaleza concertando la visita con el Ayuntamiento.
Castillo de Albaladejo
Se sitúa dentro del casco urbano de Albaladejo y es de acceso libre. Junto al castillo se encuentra la Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol, que hoy corona el cerro amesetado sobre el que se asienta el pueblo y que no existía cuando el castillo se encontraba en funcionamiento. Es una fortificación de origen islámico, aunque los muros restaurados que hoy vemos son obra del siglo XIII y se deben a la Orden de Santiago. Su importancia vino dada por el enorme control visual que ejercía hacia el Este y el Sur, sobre el histórico Al Balah (“El Camino”) que atraviesa la comarca. A partir del siglo XVI, una vez perdida su función militar, el castillo fue abandonado y sus materiales utilizados en construcciones próximas. La fortaleza tuvo una gran nave de tres pisos: un sótano excavado en la roca, una gran habitación para el Alcaide cubierta de una gran bóveda de ladrillo y una terraza almenada que gozaba de un gran dominio visual del entorno. En los flancos del castillo fueron construidas dos torres que protegían la puerta. Ambas tienen una base maciza, sobre las que se instalaron estructuras de vigilancia y defensa. Todo el conjunto estuvo protegido por una barbacana.
Torre de los Baños del Santo Cristo (Villanueva de la Fuente)
Se accede por la carretera que une las localidades de Villanueva de la Fuente y Albaladejo. A medio camino entre ambas poblaciones en dirección sur parte el Camino de los Baños, que está señalizado y llega hasta las antiguas casas de baños medicinales. Esta torre fue edificada sobre ellas sobre grandes peñas, frente a las estribaciones de la Sierra de Alcaraz. Era atalaya de vigilancia y control del territorio que obtuvo su protagonismo el siglo XV con las guerras del Marquesado de Villena, en las que se vieron implicadas muy activamente las villas de Alcaraz y de Villanueva de la Fuente. Estando toda la zona en conflicto, su misión fue controlar los movimientos de los continentes militares que se enfrentaron en la zona. Aún no se sabe con certeza si estuvo al servicio de los castillos de Terrinches y Albaladejo, con los que guarda control visual, o si fue usada por la villa de Alcaraz para prevenir los ataques de Los Manrique, que tenían su centro de operaciones en el cercano Castillo de Montizón. La fortificación tuvo dos plantas. La planta baja funcionó como refugio y aljibe, mientras que la superior sirvió de atalaya. Desde este punto hay magníficas vistas de la vega del río Villanueva y de las localidades de Albaladejo y Terrinches.
Mentesa Oretana (Villanueva de la fuente)
Se sitúa en el Callejón del Aire, dentro del casco urbano de Villanueva de la Fuente, en el interior de un recinto cerrado en el que se exhiben las excavaciones arqueológicas. Podrás acceder concertando cita previa en el Ayuntamiento de la localidad. Villanueva de la Fuente ha sido un enclave de gran importancia desde la Antigüedad, ya que en su suelo se asentó la antigua ciudad iberorromana Mentesa Oretana, como atestiguan las investigaciones arqueológicas llevadas a cabo desde 1998. Los vestigios de una antigua fortaleza islámica se han detectado en la parte más elevada de la ciudad. Tras conquistar Meintixa los cristianos reforzaron la antigua alcazaba con un recinto de gran envergadura. Esta fortaleza urbana se vio envuelta en numerosos conflictos durante la Edad Media, que culminaron durante las Guerras de Alcaraz, enmarcadas en el momento del asentamiento en el trono de los Reyes Católicos. En este momento Mentesa se puso del lado de los enemigos del monarca. La ciudad fue sitiada por las tropas de Alcaraz, que la asaltaron tras construir una zapa bajo sus muros. La fortaleza fue destruida para evitar futuras sublevaciones y un nuevo nombre fue dado a la ciudad: Villanueva de Alcaraz. Con el tiempo Villanueva se independizó de Alcaraz y se dotó de su nombre actual: Villanueva de la Fuente. De la antigua fortaleza se han descubierto hasta el momento sólo tres estructuras, visitables en la zona arqueológica musealizada del Callejón del Aire. Las dos primeras son tramos de muralla islámica construida con tabiya (tapial) y reforzada por el exterior con sillares de arenisca y llagueado con puzzolana. La otra estructura es una de las torres cristianas de la fortaleza. Las actividades constructivas en el pueblo han desmontado buena parte de estos materiales, que han sido reutilizados para la edificación de las viviendas. Desde Villanueva de la Fuente nos dirigiremos hacia el corazón de la comarca: el Castillo de la Estrella, en Montiel.
Castillo de la Estrella (Montiel)
Acceso libre. Está junto al casco urbano. Se llega desde la calle Cristo y a través de un pequeño sendero que conduce hasta él. También se puede acceder desde la carretera de Villanueva de la Fuente.
Es de origen musulmán. Su momento de máximo apogeo fue a comienzos del siglo XIV, cuando 32 pueblos dependían de él. En este siglo un hecho marcó para siempre la historia de la fortaleza y de la villa de Montiel: durante la última fase de las guerras civiles fraticidas por el trono de Castilla entre Pedro I y su hermano bastardo Enrique de Trastámara, el primero llegó al Castillo de la Estrella, en marzo de 1369, camino hacia Toledo. En la llanura que se extiende a sus pies se libró una batalla entre las tropas petristas y las enriqueñas. La victoria fue para este último. La situación empujó al rey a refugiarse en la fortaleza con el resto de su ejército. Ante la imposibilidad de tomarla, Enrique inició un asedio que duró más de una semana. Debido a la escasez de comida y agua Pedro intentó pactar con su hermanastro, pero al salir del castillo para parlamentar fue asesinado por Enrique en el campamento de éste, con la intervención de Beltrán du Gesclín, quién según la leyenda, pronunció la famosa frase: “ni quito ni pongo rey pero sirvo a mi señor”.
A mediados del siglo XVI la cabecera del Campo de Montiel se trasladó desde Montiel a Villanueva de los Infantes, iniciándose la decadencia del Castillo de la Estrella. A partir del siglo XVII la fortaleza fue desmantelada por los vecinos de Montiel, que usaron el castillo como cantera para edificar casas en el pueblo. Este uso del castillo permaneció durante siglos, siendo muy acusado tras la Guerra Civil Española.
El Castillo se encuentra en lo alto de un gran cerro testigo de forma ovalada, desde el cual hay unas magníficas vistas del pueblo y del Campo de Montiel. Cuenta con dos recintos defensivos en su parte superior y una puebla que estuvo protegida por una muralla barbacana. La parte norte del castillo es la mejor conservada. Se aprecian perfectamente seis cortinas de la muralla, unidas por torreones de diferente tipo.
Tras visitar el Castillo de la Estrella la Ruta pasa por Villahermosa para finalizar en la Iglesia-Castillo de Fuenllana, junto a la N-415.
Iglesia Castillo de Santa Catalina (Fuenllana)
Se localiza dentro del casco urbano, en la parte más elevada de la población. Para acceder al interior hay que recoger la llave en el Ayuntamiento de la localidad. Originariamente los musulmanes construyeron sobre este montículo una pequeña fortaleza, similar a muchas otras distribuidas por el Campo de Montiel. Esta fortificación quedó bajo jurisdicción de la Orden de Santiago tras la Batalla de las Navas de Tolosa. El esfuerzo repoblador que ésta hizo dio rápidamente sus frutos, pues en 1293 Fuenllana recibió el rango de villa y se integró en la Encomienda de Villahermosa, una de las más dinámicas de la zona. La fortaleza cayó en desuso a lo largo del siglo XIV, debido a que la zona se pacifico rápidamente y el peligro musulmán quedaba relativamente alejado; un eventual ataque a este lugar debía sortear la potente línea defensiva del sur de la comarca y los castillos de Montiel. En el siglo XV el castillo sufrió un proceso habitual en la zona: la fortaleza fue reconvertida en Iglesia aprovechando la existencia de una pequeña capilla desde 1243. De este castillo se conservaron los muros maestros. La fortaleza había pasado de una función claramente militara a convertirse en referente espiritual de la villa. En 1511 la antigua Torre del Homenaje había sido convertida ya en campanario. A partir del siglo XVII, Fuenllana entró un claro retroceso tanto económico como poblacional, coincidiendo con la crisis generalizada en el reino. Ello afectó a la Iglesia-Castillo de Santa Catalina, ya que no se disponía de las rentas suficientes para reparar y mantener la construcción. Este hecho se agravó con la construcción de una pequeña iglesia en honor de Santo Tomás de Villanueva, nacido en esta villa a fines del XV y canonizado ya en esta época. En 1743 la parroquia se mudó al Convento de Santo Tomás de Villanueva, quedando la Iglesia-Castillo en ruinas y siendo usada como cementerio de la villa. En la actualidad está siendo restaurada.
Otras fortificaciones
En el Campo de Montiel existen otras fortificaciones que se encuentran muy arrasadas por el paso del tiempo. Torres (Montiel), Eznavejor o Torres de Xoray (Villamanrique) y el Castillo de Alcubillas son algunas de ellas.