Ruta de los castillos

La Orden de Santiago tuvo una presencia significativa en el Campo de Montiel, especialmente después de la batalla de las Navas de Tolosa en 1212.

Esta batalla marcó un antes y un después en la reconquista de la península ibérica, y como consecuencia, la Orden de Santiago jugó un papel crucial en la repoblación y defensa de esta área.

Organizaron su defensa a través de las fortificaciones de frontera, como el castillo de Terrinches, que actualmente alberga el Centro de Interpretación de la Orden de Santiago y el Campo de Montiel.

Estas fortificaciones formaban parte de una red de defensas instaladas para proteger el territorio de los ataques lanzados por las tropas de Al-Andalus.

Castillo de Montizón

Yacimientos importantes

Castillo de la Estrella

De origen islámico. Su momento de máximo apogeo fue a comienzos del siglo XIV, cuando 32 pueblos dependían de él.

En este siglo un hecho marcó para siempre la historia de la fortaleza y de la villa de Montiel: durante la última fase de las guerras civiles fratricidas por el trono de Castilla entre Pedro I y su hermano bastardo Enrique de Trastámara, el primero llegó al Castillo de la Estrella, en marzo de 1369, camino hacia Toledo. En la llanura que se extiende a sus pies se libró una batalla entre las tropas petristas y las enriqueñas. La victoria fue para este último. La situación empujó al rey a refugiarse en la fortaleza con el resto de su ejército. Ante la imposibilidad de tomarla, Enrique inició un asedio que duró más de una semana. Debido a la escasez de comida y agua Pedro intentó pactar con su hermanastro, pero al salir del castillo para parlamentar fue asesinado por Enrique en el campamento de éste, con la intervención de Beltrán du Gesclín, quién según la leyenda, pronunció la famosa frase: “ni quito ni pongo rey, pero sirvo a mi señor”.

Castillo de Santa Catalina

Se localiza dentro del casco urbano, en la parte más elevada de la población de Fuenllana. Para acceder al interior hay que recoger la llave en el Ayuntamiento de la localidad.

Inicialmente los musulmanes construyeron sobre este montículo una pequeña fortaleza, similar a muchas otras distribuidas por el Campo de Montiel. Esta fortificación quedó bajo jurisdicción de la Orden de Santiago tras la Batalla de las Navas de Tolosa, procediendo a su repoblación con éxito. Con ello, en 1293 recibió el rango de villa, integrándose en la Encomienda de Villahermosa, una de las más dinámicas de la zona.

Castillo de Terrinches

La fortaleza se levanta sobre la parte más alta del pueblo y, además de defender a sus habitantes, se conectaba visualmente con las fortificaciones de Albaladejo y Puebla del Príncipe. Su localización también le permitió vigilar las tierras del sur y el histórico camino que discurre a sus pies.

El estado actual de esta construcción es muy diferente del que tuvo en su momento de mayor apogeo. En la Edad Media contaba con una muralla y gran cerca perimetral hoy desaparecida. A la torre del homenaje se accedía por medio de un puente levadizo de madera. El gran torreón del Castillo es una construcción realmente formidable, ya que sus muros cuentan con una anchura de casi cuatro metros en todos sus flancos, salpicados por saeteras de palo, mucho más abundantes en el lado Sur.

Castillo de Albaladejo

Se sitúa dentro del casco urbano de Albaladejo y es de acceso libre. Junto al castillo se encuentra la Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol, que hoy corona el cerro amesetado sobre el que se asienta el pueblo y que no existía cuando la fortificación se encontraba en funcionamiento.

Es una fortificación de origen islámico, aunque los muros restaurados que hoy vemos son obra del siglo XIII y se deben a la Orden de Santiago. Su importancia vino dada por el enorme control visual que ejercía hacia el Este y el Sur, y sobre el histórico Al Balah, topónimo árabe que significa: “El Camino”, que atraviesa la comarca, la Vía Augusta.

Castillo de Montizón

El castillo se asienta sobre una fortaleza islámica preexistente, de la cual sabemos que fue sometida por los musulmanes cordobeses en 913, en el marco de las revueltas bereberes que se producían en la zona.

Se situó en este emplazamiento debido a la geografía del lugar, con defensas naturales en todos sus lados, aprovechando una hoz del rio homónimo.

Tras la victoria cristiana en las Navas de Tolosa en 1212 y la ocupación de Eznavejor al año siguiente, la fortaleza de Montizón fue ocupada y reconstruida en 1243 por la Orden de Santiago, pasando a denominarse Santiago de Montizón o Sant Iagüe. Esta fortaleza se convirtió por poco tiempo en la posición más avanzada de la Orden de Santiago en el Campo de Montiel, ante a una posible reacción desde el Sur, hasta que se ocupó la zona de Jaén.

Torreón de la Higuera

El acceso a esta fortificación es libre. Se debe llegar desde Torre de Juan Abad, a través de la carretera CM-3200 en dirección a Castellar de Santiago. A unos 500 m. de la salida del casco urbano encontraremos la Ruta del Quijote, que lleva hasta escasos metros del cerro sobre el cual se levanta el Torreón.

Tras la Batalla de las Navas de Tolosa (1212) se configuró la línea defensiva de la Encomienda Santiaguista de Montiel y, dentro de este programa, se construyó la Torre de la Higuera.
Este enclave mantuvo su función comunicante entre Montizón y Torre de Juan Abad durante todo el periodo medieval, aunque con la desaparición de esta última fortaleza, que se integró en lo que hoy es la Iglesia Parroquial de esta villa, la Torre de la Higuera empezó a prestar sus funciones para la vigilancia de los caminos que atravesaban los numerosos ganados existentes en la zona.
A finales del siglo XVI se encontraba abandonada y no volvió a ser usada con funciones militares o de guarda, sino como refugio a pastores.

Hallazgos

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